Los portainjertos o barbados desempeñan un papel fundamental en la viticultura moderna, ya que permiten la adaptación de las vides a diferentes suelos, climas y condiciones adversas. Estos son la base para garantizar una mayor resistencia a plagas como la filoxera y para optimizar el rendimiento de los cultivos. En este artículo, exploramos los tipos más comunes de barbados o portainjertos y sus características.
Principales tipos de barbados o portainjertos
Entre los más utilizados destacan:
- Portainjertos americanos: Proceden de especies como Vitis riparia, Vitis rupestris y Vitis berlandieri. Son altamente resistentes a la filoxera y a suelos calcáreos.
- Híbridos franceses: Resultan de cruces entre portainjertos americanos. Ejemplo: SO4 y 41B, ideales para suelos calcáreos y secos.
- Barbados locales: Adaptados a condiciones específicas de ciertas regiones, como los suelos arcillosos o arenosos.
- Portainjertos tolerantes a salinidad: Como Ramsey, que permite el cultivo en suelos con alto contenido salino.




Cómo elegir el portainjerto adecuado
La elección del portainjerto depende de varios factores:
- Tipo de suelo: Realizar un análisis previo del suelo es indispensable. Factores como el pH, la cantidad de caliza activa, la textura y la retención de agua determinan qué portainjerto será más eficaz. Por ejemplo, para suelos altamente calcáreos, variedades como 41B son ideales.
- Clima: Es fundamental considerar factores como la temperatura promedio, la disponibilidad de agua y la intensidad solar. En regiones cálidas y secas, portainjertos como Richter 110 suelen ofrecer mejores resultados.
- Plagas y enfermedades locales: Algunos barbados son resistentes a ciertas plagas, como la filoxera, mientras que otros ofrecen mayor tolerancia a hongos y bacterias comunes en el viñedo.
- Compatibilidad con la variedad injertada: No todos los portainjertos son compatibles con todas las variedades de vid. Por ejemplo, algunos injertos pueden limitar el vigor o la producción de determinadas variedades, mientras que otros potencian su desarrollo.
- Objetivos de producción: Si el objetivo es obtener un alto rendimiento, se optará por portainjertos más vigorosos. En cambio, para vinos de alta calidad, es preferible priorizar aquellos que controlan el vigor para mantener una producción equilibrada.
- Condiciones de salinidad: En suelos con alto contenido salino, portainjertos como Ramsey o Salt Creek garantizan una mayor tolerancia, protegiendo las raíces de posibles daños.
Aprende más sobre barbados y portainjertos en el Manual de Viticultura de la OIV.
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